Acerca de este mensaje:
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Betania
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Tierra Blanca, Veracruz
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Domingo 04 de junio, 2023
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Oración, Servicio, Liderazgo
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368 reproducciones
Animando a nuestros pastores
Susana Cruz
Jueves 03 de julio, 2025
En la siguiente porción de las Escrituras, se describe una de las batallas del pueblo de Dios contra Amalec, un pueblo enemigo de Israel, que no tenía temor de Dios.
Y sucedía que cuando alzaba Moisés su mano, Israel prevalecía; mas cuando él bajaba su mano, prevalecía Amalec. Y las manos de Moisés se cansaban; por lo que tomaron una piedra, y la pusieron debajo de él, y se sentó sobre ella; y Aarón y Hur sostenían sus manos, el uno de un lado y el otro de otro; así hubo en sus manos firmeza hasta que se puso el sol. Y Josué deshizo a Amalec y a su pueblo a filo de espada. Éxodo 17:11-13
Amalec es un tipo o ejemplo de enemigo espiritual, es un ejemplo de las fuerzas malvadas, que se oponen a los hijos de Dios al pueblo de Dios: el mundo, la carne, el diablo. El pueblo Israel nos representa a la iglesia de Cristo, que esta conformada por cada creyente que ha rendido su vida a Él, una Iglesia que cada día tiene que enfrentar al enemigo.
Así como Dios uso la vida de Moisés para guiar al pueblo de Dios, hoy en día Dios está usando la vida de hombres que respondieron al llamado de Pastorear a la Iglesia de Cristo.
El trabajo de un pastor no es nada fácil, por el contrario, es un trabajo arduo. Constantemente se enfrentan fuertes presiones, desánimos, traiciones, luchas y dificultades.
Las manos de los pastores también se cansan y necesitan ser alentados. Es entonces cuando nosotros como iglesia debemos tomar el papel de Aarón y Hur, fortalecer las manos de nuestro pastor y animarle a seguir adelante, y seguir guiando al pueblo de Dios.
CÓMO ANIMAR Y FORTALECER A NUESTROS PASTORES
I. Asistiendo fielmente a la iglesia
No dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca” Hebreos 10:25
Asistir fielmente a la reuniones, es una manera en que fortalecemos las manos de nuestro pastor. Es de ánimo ver que un miembro de la iglesia se esfuerza y hace el compromiso de asistir con regularidad. Recordemos que esta acción en primer lugar nos bendecirá a nosotros y a nuestras familias.
II. Obedeciendo sus enseñanzas
El pastor es un líder espiritual que instruye a su discípulo a andar en la verdad, es decir a obedecer la Palabra de Dios. También ejemplifica un padre espiritual, así como los miembros hijos espirituales.
No tengo yo mayor gozo que este, el oír que mis hijos andan en la verdad. 3 Juan 1:4
El trabajo del pastor también es semejante al trabajo del sembrador que siembra la semilla, que es la Palabra de Dios y el corazón humano es como la tierra: hay que prepararlo para que reciba la semilla, pueda echar raíz y producir una cosecha.
III. No hablando mal de él y ni de su familia.
Muchos son los pecados que podemos cometer con nuestra lengua, entre ellos pueden ser la murmuración, la crítica, y la burla.
Y Jehová el Dios de sus padres envió constantemente palabra a ellos por medio de sus mensajeros, porque él tenía misericordia de su pueblo y de su habitación. Mas ellos hacían escarnio de los mensajeros de Dios, y menospreciaban sus palabras, burlándose de sus profetas, hasta que subió la ira de Jehová contra su pueblo, y no hubo ya remedio. 2 Crónicas 36:15-16
El escarnio en la Biblia es una burla, por lo general hecha por un grupo, hacia un individuo con el fin de ofenderlo moralmente.
Este ministerio se ha caracterizado por una enseñanza fuerte o dura, con base en las Sagradas Escrituras; pero en vez de darle lugar al diablo y permitir que a nuestra vida venga la murmuración, la queja, la crítica y la burla hacía el pastor; debemos llevar el asunto al Señor y pedirle al Espíritu Santo que nos ayude a cambiar en las áreas en donde la Palabra nos confronta.
Tengamos cuidado con nuestra lengua, aún de nuestros pensamientos, si llegásemos a hablar mal de cualquier siervo de Dios, tengamos siempre presente que estamos provocando la ira de Dios; porque Él tiene un cuidado muy especial por sus siervos y defiende a sus ungidos.
No toquéis, dijo, a mis ungidos, Ni hagáis mal a mis profetas. Salmo 105:15
IV. Desarrollando un espíritu de sumisión
Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso. Hebreos 13:17
Como miembros de una Iglesia, estamos llamados por Dios para someternos ante la autoridad de nuestros Pastores, más allá de la obediencia, hacerlo con un deseo de corresponder a la visión que Dios ha puesto en su corazón.
V. Orando por él y su familia
Mientras más leemos la palabra de Dios, el Espíritu Santo nos guiará como debemos orar por nuestros Pastores; Debemos orar para que Dios supla toda y cada una de sus necesidades, que Dios fortalezca su espíritu, su alma y su cuerpo.
Orar por nuestro pastor es una de las mejores formas de fortalecerle y animarle a seguir en el ministerio; Oremos conforme a la Palabra:
• Para que sean llenos del conocimiento de la voluntad de Dios, en toda sabiduría e inteligencia espiritual. Colosenses 1:9
• Para que predique y enseñe la palabra con paciencia y doctrina. 2 Timoteo 4: 2
• Para que ninguna arma forjada prospere contra ellos, y condenemos toda lengua que se levante contra ellos en juicio. Isaías 54:17
• Para que el Señor sea como muro de fuego alrededor de ellos. Zacarías 2:5
• Para que el Señor guarde su salida y su entrada. Salmo 121:8
• Para que Dios los guarde sin caída, y ellos puedan presentarse sin mancha delante de su gloria con gran alegría. Judas 1:24
• Para que el Señor los libre de toda obra mala. 2 Timoteo 4: 18
• Para que el Señor aumente sus fuerzas, y que sean ungidos con aceite fresco. Salmo 92:10
• Para que Dios lo guarde a él y a su familia y que Satanás no gane ventaja alguna sobre ellos. 2 Corintios 2:11
• Para que cada vez que predique, la Palabra del Señor sea sembrada en buena tierra. Mateo 13:23
• Oremos que cada vez que el abra su boca le sea dada palabra para dar a conocer con denuedo, con valor el misterio del evangelio. Efesios 6:19
REFLEXIÓN
Siempre tengamos en mente que la tarea de ser pastor no es fácil, requiere mucha entrega, sacrificio y desgaste por las almas a su cargo; pero nosotros podemos animar a nuestro pastor de muchas maneras para que él siga en este trabajo tan especial, que es predicar la palabra de Dios.
ORACIÓN
Bendito Dios, hoy te agradezco por el lugar en donde me has puesto y el pastor que dirige este ministerio. Te pido por él y por toda su familia, por fortaleza espiritual y física para poder seguir cumpliendo el llamado que le has dado. Sigue obrando en mi vida para poder ser de aliento en esa labor y aviva en mi el deseo de servir para ayudar en tu obra.
En el nombre de Jesús. Amén.
Citas bíblicas tomadas de la Reina-Valera © 1960 Sociedades Bíblicas en América Latina
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