Betania
Acerca de este mensaje:
  • Iglesia Veracruz
  • Ciudad Veracruz, Veracruz
  • Fecha Viernes 24 de diciembre, 2021
  • Temas Adoración, Arrepentimiento, Eternidad
  • Reproducciones 238 reproducciones
Betania

El mejor regalo

Susana Cruz

Jueves 25 de diciembre, 2025

La Navidad es una fecha en donde recordamos el nacimiento de Jesús, el cual es un hecho extraordinario: el Hijo de Dios enviado y entregado a este mundo por el Padre con el propósito de pagar el precio de nuestros pecados y reconciliarnos con Él mismo, haciéndonos merecedores de su gracia y de su salvación.

Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Filipenses 2:5-8

Dios recordaba constantemente la promesa de un salvador, encontramos profecías en el Antiguo Testamento que indicaban dónde y cómo ocurriría el nacimiento de Jesús.

Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. Isaías 9:6

En esta Navidad preparemos nuestro corazón para recibir a Cristo

Elías y Juan el bautista fueron hombres entregados a la predicación, hacían un llamado al arrepentimiento y a la reconciliación con Dios, ellos llevaron a cabo su ministerio llenos del Espíritu Santo.

E irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto. Lucas 1:17

El ejemplo de la vida de estos hombres, nos deben alentar para predicar la Palabra y pedirle a Dios que prepare los corazones de las personas y puedan recibir el Evangelio.

Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Ezequiel 36:26

Debemos preparar un lugar para Cristo en nuestro corazón, dejar de ocuparnos en tantas actividades y cosas que absorben nuestros pensamientos y tiempo, examinar si nuestro corazón ha albergado cosas que no le agradan a Dios y pedirle al Espíritu Santo que nos limpie y pueda ser una habitación para Cristo.

En esta Navidad, adoremos a Cristo

Un ejemplo de una actitud correcta ante la Navidad es con el canto de María, ella se asombró de la gracia del Señor al escogerla para ser la madre del Salvador.

Entonces María dijo: Engrandece mi alma al Señor; Y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador. Porque ha mirado la bajeza de su sierva; Pues he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones. Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; Santo es su nombre, y su misericordia es de generación en generación a los que le temen. Lucas 1:46-50

Esa gracia de la salvación que María recibió es la misma que todos nosotros podemos disfrutar hoy, porque a pesar de estar separados de Dios por nuestros pecados, fuimos escogidos también por Él para ser salvos por medio de su Hijo Jesucristo; por eso, podemos unirnos a María con este canto y glorificar su Santo Nombre.

Hubo también otra mujer piadosa llamada Elisabet, pariente de María. Ambas eran mujeres de fe extraordinaria, pero sobre todo eran humildes de corazón. Elisabet también experimentó un embarazo milagroso, fue madre de Juan el bautista, primo de Jesús.

Las personas que verdaderamente pueden adorar a Dios, son aquellas que son humildes y reconocen su condición humana de bajeza, y a su vez quedan conmovidas con la condescendencia de Dios maravilloso que está dispuesto a recibir una adoración sincera.

El mejor regalo que podemos recibir en esta Navidad, es vida en abundancia

Jesús se muestra como el pastor de sus ovejas, el cual entra por la puerta del redil y las llama por su nombre, ellas escuchan su voz y le conocen. Jesús es el único que ha dado su vida por sus ovejas, y ese sacrificio ha dado como resultado una vida eterna para nosotros juntamente con Él.

El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. Juan 10:10

Nosotros debemos por nuestra parte ofrecer una vida de sumisión y en una total dependencia a Cristo, esto traerá como resultado tener una vida abundante, es decir, tener satisfacción y contentamiento pleno en Él.

Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Por cuanto (Cristo) agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz. Colosenses 1:15, 19-20

Ahora amamos la segunda venida de nuestro Señor Jesucristo, esperamos ese día en donde recibiremos por competo la recompensa que Él tiene preparada para los que aman su venida.

Hoy necesitamos recuperar esa confianza, en donde vendrá el reino de los cielos y encontraremos un mundo perfecto.

REFLEXIÓN

Existe un vacío en el corazón de cada hombre que no puede ser satisfecho por ninguna cosa creada sino sólo por Dios, el Creador, dado a conocer por su Hijo Jesucristo. El gozo que experimentamos al encontrar esa vida nueva en Cristo es eterno, por lo tanto no desperdiciemos el tiempo y esfuerzo buscando esa vida en cosas materiales y pasajeras de este mundo.

No desmaye usted en su caminar con el Señor, aún falta un poco de tiempo, pero cuando piense que ya no puede seguir, que sus fuerzas se han acabado y que ya no hay más esperanzas; recuerde que es Dios quien renueva nuestras fuerzas, Él nos infunde aliento y nos sostendrá hasta el día que Él venga, se acerca nuestra redención y nuestra libertad. El Salvador que durmió en un pesebre, volverá pronto en gloria y majestad para consumar nuestra esperanza.

Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados. Mateo 1:21

ORACIÓN

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén. Mateo 6:9-13

Citas bíblicas tomadas de la Reina-Valera © 1960 Sociedades Bíblicas en América Latina

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