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Misión de Veracruz
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Veracruz, Veracruz
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Viernes 14 de marzo, 2025
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Oración, Escrituras
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El poder de la oración - 2da parte
Ps. Elí Cruz
Jueves 27 de marzo, 2025
Debemos aprender a orar y debemos orar para aprender a orar.
Es de mucha importancia nuestra actitud al orar, presentarnos con un corazón humilde, con reverencia y con gran deseo de permanecer el mayor tiempo ante Dios.
Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios. Miqueas 6:8
Un antiguo escritor dijo que muchas de nuestras oraciones las hacemos como el muchacho que toca la puerta y sale corriendo antes de que se le abra. En ocasiones esa es nuestra actitud al orar, queremos salir rápidamente y no damos el tiempo de quietud para escuchar la voz de Dios y de recibir su respuesta.
Si queremos aprender a orar, debemos orar.
¿Quién puede decir lo que puede hacer nuestro inconmensurable Dios? Ningún ser humano lo puede hacer, nadie puede calcular el poder de la oración, porque su poder es tan basto como Dios mismo.
El Dios al que servimos tiene poder, él puede cambiar los corazones de todo aquel que hace el mal; pero Él espera a ser deseado, Dios quiere que nosotros le busquemos, que clamemos a Él por nuestra salvación y la de nuestra nación.
Por eso es importante saber que le oramos a un Dios vivo, le oramos a un Dios que nos ama increíblemente; Él nos ha librado de muchos asuntos que sabemos y de muchos más que no sabemos.
Necesitamos orar por los demás, la oración tiene el poder de cambiar las cosas, de cambiar a las personas, hay quienes como hijos de Dios tienen luchas y es el Espíritu Santo quien nos guía y nos dice cómo debemos orar por ellos.
Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho. Si alguno viere a su hermano cometer pecado que no sea de muerte, pedirá, y Dios le dará vida; esto es para los que cometen pecado que no sea de muerte. Hay pecado de muerte, por el cual yo no digo que se pida. Toda injusticia es pecado; pero hay pecado no de muerte. 1 Juan 5:15-17
En la Biblia vemos como la oración de una mujer llamada Ana, transformó la tristeza en un gozo sublime, ella no podía tener hijos, pero clamó a Dios por un hijo y Él se lo concedió. Le llamó por nombre Samuel que quiere decir Dios escucha, y él fue uno de los más grandes profetas del pueblo de Dios.
Samuel fue llevado desde temprana edad al tabernáculo, a servir a las órdenes del sacerdote Elí. Ya que había crecido, escuchó la voz de Dios pero él no la conocía, pensaba que era la voz de Elí. Tres veces Dios lo llamó y entonces Samuel le respondió como Elí le dijo: Habla Señor, porque tu siervo oye.
Y dijo Elí a Samuel: Ve y acuéstate; y si te llamare, dirás: Habla, Jehová, porque tu siervo oye. Así se fue Samuel, y se acostó en su lugar. Y vino Jehová y se paró, y llamó como las otras veces: ¡Samuel, Samuel! Entonces Samuel dijo: Habla, porque tu siervo oye. 1 Samuel 3:9-10
Necesitamos aprender a estar a solas con Dios y buscarle, orar en todo tiempo, porque esa es la voluntad de Dios.
Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra. 2 Crónicas 7:14
REFLEXIÓN
Todo lo que Dios dice, se cumple, por eso una palabra de Dios vale más que todo el oro del mundo. Si usted está orando por una necesidad pídale a Dios una palabra, lea su Biblia, busque en lo que Él ya nos ha dejado escrito, porque Dios siempre quiere darnos una palabra que impacte y haga cambios en nuestra vida.
Grande es la misericordia de Dios, que siempre nos da la oportunidad de arrepentirnos y cambiar de nuestros malos caminos, Él se toma la molestia de darnos aviso cuando estamos destinados a la perdición, es su Santo Espíritu quien nos convence de nuestra condición de pecado, quien nos lleva a los pies de Cristo.
Cuándo fue la última vez que le dijo con honestidad a Dios: ¿Qué deseas, Señor?, ¿Qué deseas que yo haga? ¿Qué estoy haciendo mal? ¿Qué es lo que no te agrada de mí?. Son tiempos de intensificar nuestra búsqueda de Dios, y como el profeta Samuel, decirle: Habla Señor que tu siervo oye.
ORACIÓN
Bendito Padre Celestial, te pedimos por las almas de nuestra nación, de cada estado, de cada ciudad, te pedimos por aquellos que no te conocen, sólo Tú puedes salvarlos. Queremos ser vasos dispuestos para tu obra, que halles más hombres y mujeres dispuestos a pagar el precio de seguirte, servirte y seguir ganando más almas para tu reino. Espíritu Santo, necesitamos tu presencia en nuestro hogar, en nuestras familias, en la iglesia. Queremos agradarte Dios y que el anhelo de nuestro corazón sea hallar gracia delante de Ti, fortalece nuestra fe y danos nuevas fuerzas.
Amén.
Citas bíblicas tomadas de la Reina-Valera © 1960 Sociedades Bíblicas en América Latina
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