Betania
Acerca de este mensaje:
  • Iglesia Veracruz
  • Ciudad Veracruz, Veracruz
  • Fecha Jueves 30 de marzo, 2023
  • Temas Salvación, Oración, Eternidad
  • Reproducciones 520 reproducciones
Betania

Padre, perdónalos

Ps. Elí Cruz

Jueves 10 de abril, 2025

En la llamada Semana Santa se recuerdan los eventos que sucedieron los últimos días que vivió nuestro Señor Jesucristo como hombre en esta tierra. Inicia con el domingo de ramos y concluye con el domingo de resurrección.

Algo que podemos llamar como la cúspide de estos eventos que son determinantes en la vida cristiana es el día de crucifixión. Las primeras palabras registradas al estar asentado en la cruz fueron invocando perdón por los que le sacrificaban.

Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Lucas 34:32a

El ser humano cometió el crimen más terrible de la historia al quitarle la vida al creador del universo, el mismo Dios que creó el universo, entró al mundo y el mundo no le conoció, Jesucristo el Cordero puro y sin mancha ni defecto que murió por nuestros pecados.

Cuando alguna persona cometiere falta, y pecare por yerro en las cosas santas de Jehová, traerá por su culpa a Jehová un carnero sin defecto de los rebaños, conforme a tu estimación en siclos de plata del siclo del santuario, en ofrenda por el pecado. Levítico 5:15

Los ojos pecaminosos del hombre no vieron en Él belleza ni desearon conocerlo. Es terrible cuando nuestra mirada no puede percibir esos valores verdaderos, pero era necesario que cada profecía sobre su padecimiento y muerte se cumpliese, una de ellas la encontramos en todo el capítulo 53 de Isaías.

Subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca; no hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos. Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. Isaías 53:2-3

Cuando nació nuestro Señor Jesús no hubo un lugar digno para el Rey, no hubo siquiera lugar para Él en el mesón, pero fue un anticipo del tratamiento que recibiría por los seres humanos. Poco después de su nacimiento el rey Herodes quiso matarlo, también fue un anticipo de la hostilidad evocada por su persona y un pronóstico de aquel punto de la enemistad del ser humano con nuestro Señor Jesucristo.

Una y otra vez los enemigos de Jesús lo intentaron destruir. En los momentos de la pasión de Cristo sus deseos perversos fueron cumplidos. Pero fue El Hijo de Dios quien se había entregado en sus manos, no fueron los hombres quienes le quitaron la vida, a Cristo nadie le quita la vida, Él da la vida y Él la vuelve a tomar, Él es la VIDA.

El hijo de Dios se había entregado en sus manos, un juicio se llevó a cabo y los jueces no encontraron culpa en él. Sin culpa fue entregado por aquellas personas que lo odiaban, por la sencilla razón que Él hablaba sólo la verdad, Él es la VERDAD.

Una muerte ordinaria no iba a ser suficiente para sus detractores, tenía que ser una muerte de intenso sufrimiento e inigualable humillación lo que satisfaría su deseo, pero también necesitaba hacerlo en forma de hombre para expiar los pecados de la humanidad, eso nos incluye a todos nosotros, entregando su vida era la única manera en que podíamos tener acceso al Padre, mediante su Hijo, Él es el CAMINO.

Jesucristo inició su ministerio público en oración, es un ejemplo que cada uno de nosotros debe seguir.

Aconteció que cuando todo el pueblo se bautizaba, también Jesús fue bautizado; y orando, el cielo se abrió, y descendió el Espíritu Santo sobre él en forma corporal, como paloma, y vino una voz del cielo que decía: Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia. Lucas 3:21-22

Él entregó su vida voluntariamente; en sus últimos momentos, cuando ya estaba levantado en lo alto, clavado en la cruz, sus manos y pies ya no ministrarían, ya no tocarían a los enfermos, ya no alentarían a nadie, ya no podría dispensar misericordia, ya no enseñaría a los discípulos en palabras sencillas con una inigualable sabiduría y algo importante, Él ya no podría perdonar los pecados del hombre; por eso ocupa el poderoso ministerio de la oración, levanta una súplica al Padre e intercede para beneficio de sus enemigos, diciendo: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.” Porque Dios es el único que puede perdonar nuestros pecados, cuan grande lección nos enseña Jesucristo desde esa cruz.

El problema del ser humano no es con el ser humano, el verdadero problema del ser humano es contra Dios, la esencia del pecado es querer hacer la vida como nosotros queremos y no como debemos, pero en ese actuar, no conocemos todas las implicaciones eternas que desencadenan nuestros actos, pero Dios si las conoce, por eso Él intercede por nosotros, así terminó su ministerio en este mundo, en oración.

REFLEXIÓN

Tal vez usted esté limitado por alguna enfermedad o por alguna condición física no pueda servir al señor, tal vez en tiempos pasados usted fue un maestro, un evangelista, pero ahora está comfinado a la cama, pero todavía está con vida, puede ser que Dios le esté dando estos días precisamente para que se dediquen al ministerio de la oración. Tal vez logrará más mediante este ministerio de lo que ha logrado en sus ministerios pasados, no menosprecie la oración.

Cristo hasta en sus últimos momentos oró por los demás, por los pecadores, por sus enemigos, Él nos enseña cómo debemos de actuar frente a aquellos que nos desean y nos hacen mal, también nos enseña que ninguno por más malo que sea, está fuera del alcance de la oración, ¡sí es posible, es el poder de la oración! nosotros podemos interceder por cualquier persona, no pierda la esperanza, no se dé por vencido de orar por aquel hombre o aquella mujer o por aquel hijo pródigo. No desista de orar porque en la oración hay eficacia.

Seamos conscientes de que tan alto es el criterio de Dios, que tan limpio, que tan santo, que tan puro, con una gran e infinita misericordia que dio la vida de su único Hijo para que podamos obtener el perdón por nuestros pecados.

Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera. Juan 6:37

ORACIÓN

Padre Celestial, muchas gracias por darnos a Jesucristo, quien es el Camino, Verdad y Vida. Gracias porque contestaste su oración hecha hace más de dos mil años, yo soy producto de su oración. Yo quiero seguir su ejemplo de intercesión y rogar por tu perdón para otros, aún para mis enemigos, pues al hacer esto me parezco a tu Hijo. Te lo pido en el nombre de Jesús

Amén.

Citas bíblicas tomadas de la Reina-Valera © 1960 Sociedades Bíblicas en América Latina

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