Acerca de este mensaje:
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Misión de Veracruz
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Veracruz, Veracruz
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Viernes 06 de junio, 2025
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Confianza, Fe, Salvación, Sanidad
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428 reproducciones
Tres mujeres bendecidas por Dios
Ps. Elí Cruz
Jueves 24 de julio, 2025
¿Cuál es su deseo o su anhelo de parte de Dios? ¿La sanidad de alguna enfermedad? ¿La liberación del temor o angustia? Estar en una situación de aflicción muchas veces nos hace desesperar y desfallecer, pero en Cristo siempre tenemos esperanza, seguir con vida en esos momentos, es una oportunidad para poner nuestra mirada en Él, poque es el único que liberta y da vida.
La mujer con el flujo de sangre
Una mujer que había estado enferma de muchos años y gastado todo lo que tenía sin ningún resultado, al escuchar de Jesús, el Hijo del Dios viviente, tuvo en ella, la plena seguridad de la efectividad de su poder, e hizo todo lo necesario para llegar a Él y tocar el borde de su manto.
Pero una mujer que desde hacía doce años padecía de flujo de sangre, y había sufrido mucho de muchos médicos, y gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor, cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud, y tocó su manto. Porque decía: Si tocare tan solamente su manto, seré salva. Y en seguida la fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote. Marcos 5:25-29
Nosotros no podemos ir a Cristo buscándole con todo nuestro corazón y toda nuestra alma y regresar de la misma manera. Por eso es tan necesaria la fe, creer en el poder de Dios y en que todo lo que Él desea para nosotros es para nuestro bien, no tenga la menor duda que Dios es poderoso para salvar, sanar y restaurar.
La viuda de Naín
Otra mujer que fue bendecida tras el encuentro del Señor Jesucristo, fue la viuda de la ciudad de Naín.
Cuando llegó cerca de la puerta de la ciudad, he aquí que llevaban a enterrar a un difunto, hijo único de su madre, la cual era viuda; y había con ella mucha gente de la ciudad. Y cuando el Señor la vio, se compadeció de ella, y le dijo: No llores. Y acercándose, tocó el féretro; y los que lo llevaban se detuvieron. Y dijo: Joven, a ti te digo, levántate. Entonces se incorporó el que había muerto, y comenzó a hablar. Y lo dio a su madre. Y todos tuvieron miedo, y glorificaban a Dios, diciendo: Un gran profeta se ha levantado entre nosotros; y: Dios ha visitado a su pueblo. Lucas 7:12-17
Jesús, la vio y tuvo compasión de ella; y entonces con el poder y la autoridad que le fue dada en el cielo, en la tierra y debajo de la tierra, le habló a su hijo quien ya estaba muerto y lo resucitó.
En todas estas obras era manifiesto el poder de Dios y afirmaban que Jesús es el Hijo de Dios, quien es el autor de la vida. Debemos darle la gloria al Padre, agradecerle por haber enviado a su Hijo para poder tener en Él la salvación y la vida eterna.
La mujer cananea
Una mujer de Canaán, que no era parte del pueblo de Israel; también oyó hablar de los prodigios y milagros de Jesús, fue a Él con clamor porque tenía a una hija atormentada por un demonio; creyendo en su corazón, que sólo Él la podía hacer libre.
Sin embargo, se enfrenta con obstáculos: Jesús ni siquiera le responde a su clamor; después, sus discípulos la fastidiaban diciendo que se fuera; por último, recibe una negativa a su súplica con una comparación denigrante; pero tenía tanta fe que eso no la detuvo.
Saliendo Jesús de allí, se fue a la región de Tiro y de Sidón. Y he aquí una mujer cananea que había salido de aquella región clamaba, diciéndole: ¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí! Mi hija es gravemente atormentada por un demonio. Pero Jesús no le respondió palabra. Entonces acercándose sus discípulos, le rogaron, diciendo: Despídela, pues da voces tras nosotros. Él respondiendo, dijo: No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Entonces ella vino y se postró ante él, diciendo: ¡Señor, socórreme! Respondiendo él, dijo: No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos. Y ella dijo: Sí, Señor; pero aun los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos. Entonces respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres. Y su hija fue sanada desde aquella hora. Mateo 15:21-28
Todo es perfecto en el tiempo de Dios, la mujer fue persistente y tuvo mucha fe en el poder de Jesús, quien le concedió su petición y produjo la sanidad de su hija. Jesús conocía de antemano la fe de esta mujer, pero todo lo que hacía en el momento preciso era para dar lecciones de vida a sus discípulos, y también a nosotros hasta el día de hoy por medio de las Sagradas Escrituras.
REFLEXIÓN
Jesucristo es la vida, en Él hay sanidad y hay esperanza. ¿Cuál será nuestra actitud a partir de hoy? Debemos creer en su poder para romper cualquier cadena de esclavitud y sanar cualquier enfermedad.
Debemos tener una actitud de ruego y búsqueda de su perdón, de su misericordia y que derrame para nosotros de sus bondades, Él tendrá compasión de nosotros si le buscamos con todo nuestro ser. Necesitamos postrarnos ante el Rey, suplicar por su intervención divina en nuestra vida, ser persistentes en clamor y oración, Él está atento al corazón sincero y desea que le busquemos y confiemos en Él.
ORACIÓN
Padre, tu Palabra es fiel, al buscarte te hallamos, cuando lo hacemos con todo nuestro corazón. Gracias porque Tú escuchas nuestro clamor; hoy pedimos de tu ayuda y tu intervención en nuestra vida, en la de nuestra familia, queremos ser hijos e hijas fieles hasta el final ¡Ayúdanos Señor!
En el nombre de Jesús, amén.
Citas bíblicas tomadas de la Reina-Valera © 1960 Sociedades Bíblicas en América Latina
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