Betania
Acerca de este mensaje:
  • Iglesia Veracruz
  • Ciudad Veracruz, Veracruz
  • Fecha Martes 21 de septiembre, 2021
  • Temas Salvación, Eternidad
  • Reproducciones 525 reproducciones
Betania

Un gran salvador

Ps. Elí Cruz

Jueves 13 de marzo, 2025

Los escribas y fariseos eran personas que poseían gran conocimiento en la ley de Moisés. Sin embargo, como líderes religiosos tenían una actitud de superioridad y pretendían ser el estándar de justicia para los judíos; tristemente, lo que menos había en su corazón era una actitud de querer agradar a Dios.

Tenían envidia de Jesús y siempre buscaban ocasión para desacreditarlo y ponerlo en dilemas. En esos tiempos, cuando surgía una cuestión legal difícil de resolver, la costumbre era presentar tal situación delante de un rabí para que él decidiera cómo solucionarla.

Y Jesús se fue al monte de los Olivos. Y por la mañana volvió al templo, y todo el pueblo vino a él; y sentado él, les enseñaba. Entonces los escribas y los fariseos le trajeron una mujer sorprendida en adulterio; y poniéndola en medio, le dijeron: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio. Y en la ley nos mandó Moisés apedrear a tales mujeres. Tú, pues, ¿qué dices? Mas esto decían tentándole, para poder acusarle. Pero Jesús, inclinado hacia el suelo, escribía en tierra con el dedo. Y como insistieran en preguntarle, se enderezó y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella. E inclinándose de nuevo hacia el suelo, siguió escribiendo en tierra. Pero ellos, al oír esto, acusados por su conciencia, salían uno a uno, comenzando desde los más viejos hasta los postreros; y quedó solo Jesús, y la mujer que estaba en medio. Enderezándose Jesús, y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo: Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó? Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más. Juan 8:1-11

Desde el punto de vista legal judío, el adulterio era un grave delito que merecía la muerte. En este pasaje de San Juan, los escribas y fariseos traen ante Jesús a una mujer, la cual fue sorprendida en el acto de adulterio; ellos querían poner en un dilema a Jesús para acusarle: si aplicaba la Ley Mosaica significaba que aprobaba que dieran muerte a la mujer y si tenía misericordia de ella perdonándole la vida, entonces le acusarían de quebrantar la Ley.

Tanto la mujer, como los que le acusaban, estaban en pecado; pero Jesús no miró ni lo sucio de la mujer ni lo malo de los hombres que querían tentarle. Con gran sabiduría Jesús les dijo a los hombres “El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella”. Él quería que acusados por su conciencia pudieran arrepentirse, sin embargo, voluntariamente eligieron rechazar a Jesús e irse uno a uno.

Cuando nosotros nos encontramos con Jesús, nos encontramos como aquella mujer, miserables e incapaces, ante un gran misericordioso. En esta vida, Jesús es nuestro salvador, en la eternidad Él no lo será más y tendrá el lugar de juez.

Los escribas y fariseos conociendo la ley divina, no tenían una verdadera revelación de lo que Dios quería para su pueblo: PERDONAR Y RESTAURAR, pero su Hijo Jesucristo vino a rescatar y salvar lo que se había perdido, lo hizo con una autoridad basada en misericordia y compasión.

El Espíritu Santo es quien nos trae convicción de nuestra condición, pero está en nosotros hacer la decisión y tomar la iniciativa de humillarnos delante de Dios, confesar nuestros pecados y reconocer que su Hijo Jesucristo murió por nosotros; será entonces cuando Él nos de su salvación y vida eterna.

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Juan 3:16

REFLEXIÓN

Dios conoce nuestro nombre, nuestra historia, toda nuestra vida; por eso, hoy nos ofrece su perdón y no su juicio; nos da la oportunidad de tener una nueva vida en Cristo, para que con su ayuda, podamos caminar en santidad; pero al final Él nos probará para ver que hemos hecho con esa oportunidad que nos ha dado. Hoy tiene usted la oportunidad de inclinar su corazón y entregar su vida a Cristo.

ORACIÓN

Padre, nos acercamos en el nombre de Jesús, Tú eres bueno desde la eternidad y hasta la eternidad. Tu conoces toda nuestra vida y lo más profundo de nuestro corazón. Te pedimos que la sangre de tu Hijo Jesucristo nos limpie de todo pecado, haz de mí una nueva persona. Quiero ser útil en tus manos, servirte y agradarte y hacer tu voluntad, como se hace en el cielo, quiero hacerla también aquí en la tierra.

Amén.

Citas bíblicas tomadas de la Reina-Valera © 1960 Sociedades Bíblicas en América Latina

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  • Ciudad Veracruz, Veracruz
  • Fecha Martes 21 de septiembre, 2021
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