Acerca de este mensaje:
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Betania
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Tierra Blanca, Veracruz
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Viernes 10 de abril, 2020
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Salvación, Oración, Perdón
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Las siete palabras
Ps. Elí Cruz
Jueves 17 de abril, 2025
La iglesia cristiana ha denominado las siete palabras a las cuales nuestro Señor Jesucristo expresó estando en la cruz momentos antes de entregar su vida. Están registradas en los distintos Evangelios; y en su conjunto arrojan luz sobre el significado del hecho de la cruz, esa cruz que es la personificación de la auto entrega.
En las tres primeras palabras, se retrata a Jesús como nuestro ejemplo, expresan el amor que se manifiesta a los demás. Las dos siguientes palabras lo retratan en el momento de entrega máxima, donde está cargando con nuestros pecados. En las dos últimas frases, lo vemos como el vencedor expresando la victoria que tuvo por nosotros.
1. Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen
Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Lucas 23:34a
Estas palabras representan una oración a favor de los que le habían aprendido y le estaban crucificando. No estaba sumergido en la autocompasión por su sufrimiento y dolor a causa de la injusticia cometida contra su persona, no pensaba en sí mismo, sino en los demás, pensó en nosotros.
Jesucristo puso en práctica sus propias palabras pronunciadas en el sermón del monte:
Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; Mateo 5:44-48
2. De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso
Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso. Lucas 23:43
La crucifixión de nuestro Señor Jesucristo, se llevó a cabo en el monte El Calvario, también conocido como Gólgota. Fue levantado en la cruz, en medio de dos criminales que también fueron crucificados.
En un primer momento, ambos se sumaron al coro de odio al que Jesús fue sometido, sin embargo, uno de ellos tuvo temor de Dios, creyó que verdaderamente Jesucristo es el Rey y Señor.
Jesús no tuvo duda en la sinceridad de su arrepentimiento, le dio la redención y la seguridad que este hombre anhelaba. Le prometió no sólo la entrada al paraíso, sino la certeza de un ingreso inmediato, ese mismo día a la presencia de Cristo.
Señor, si mirares a los pecados, ¿Quién, oh Señor, podrá mantenerse? Pero en ti hay perdón, para que seas reverenciado. Salmos 130:3-4
3. Mujer, he ahí tu hijo. He ahí tu madre
Cuando vio Jesús a su madre, y al discípulo a quien él amaba, que estaba presente, dijo a su madre: Mujer, he ahí tu hijo. Después dijo al discípulo: He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa. Juan 19:26-27
Al mirar desde la cruz a un grupo de mujeres fieles, dentro de ellas María su madre que estaba presenciando el sufrimiento del sacrificio de su hijo. Por supuesto que su corazón se conmovió y quiso evitarle el sufrimiento de verlo morir, pero además pensó en que las necesidades de su madre fueran cubiertas en su ausencia.
Por eso, Jesús hizo uso del derecho legítimo que tenía toda persona antes de morir, dejar una voluntad y fue la de poner a María bajo el cuidado del apóstol Juan y a Juan bajo el cuidado de María.
4. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?
Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? Mateo 27:46
Alrededor del mediodía, una inexplicable oscuridad cubrió toda la tierra, prolongándose durante tres horas. Durante este tiempo Jesús pronunció esas palabras, que también se han conocido como el grito de abandono. Hay plena coincidencia de que estaba citando el salmo:
Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? Salmos 22:1a
En el momento de su entrega máxima, Jesús se declaró abandonado porque en verdad lo fue. El justo castigo que merecíamos por nuestros pecados lo separó del Padre.
5. Tengo sed
Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba consumado, dijo, para que la Escritura se cumpliese: Tengo sed. Juan 19:28
En el momento de ser crucificado, le ofrecieron a Jesús a beber una mezcla de vino, posiblemente para aliviar su dolor, pero Él no lo tomó, el prefirió seguir alerta y estar totalmente consciente durante todo el proceso de su crucifixión.
Fue casi al final de las horas de oscuridad, que Jesús tuvo la única expresión de sufrimiento físico, la de tener sed, pero lo dijo para que la Escritura se cumpliese.
Como un tiesto se secó mi vigor, y mi lengua se pegó a mi paladar, y me has puesto en el polvo de la muerte. Salmos 22:15
Me pusieron además hiel por comida, y en mi sed me dieron a beber vinagre. Salmos 69:21
Sería un error suponer que el significado de este clamor de Jesús desde la cruz es literal en cuanto a una sed física. Su sed simboliza el tormento de la separación de Dios. Todo esto padeció nuestro Señor en la cruz: tinieblas, sed y muerte; para que nosotros no las padeciéramos.
Ya no tendrán hambre ni sed, y el sol no caerá más sobre ellos, ni calor alguno; Apocalipsis 7:16
6. Consumado es
Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu. Juan 19:30
Estas palabras son conocidas también como el grito de triunfo, fue una exclamación a gran voz de una resonante victoria, un logro con resultados permanentes y duraderos.
Son las palabras más trascendentales que jamás se hayan pronunciado. Fue donde afirmó que había completado la obra por la que había venido al mundo, pero ahora lo hace como una declaración pública, de que Él ya lo había hecho todo, sin faltar nada que nosotros pudiéramos hacer; Él hizo un sacrifico completo y perfecto.
Pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios. Hebreos 10:12
Como resultado visible del sacrificio, el velo del templo que había estado ahí durante siglos como símbolo de que el santuario interior era inaccesible para los pecadores, se rasgó de arriba abajo, a fin de mostrar que la mano de Dios lo había hecho y ahora por medio del sacrificio acepto de Jesucristo, todos podían tener acceso al Padre.
Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron; Mateo 27:51
7. Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu
Entonces Jesús, clamando a gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y habiendo dicho esto, expiró. Lucas 23:46
Antes de pronunciar sus últimas palabras, inclinó su cabeza como acto de sumisión a la voluntad del Padre y declaró que entregaba su espíritu; demostrando que era un acto voluntario de su parte.
Es una gran verdad de que Jesucristo no fue muerto, Él entregó su vida voluntariamente, la muerte no venció sobre Él. Jesucristo venció sobre el pecado, la muerte y satanás. Él es el Señor y campeón de todas las edades.
En conjunto los Evangelios usan cuatro expresiones distintas ante su entrega final, pero todas ellas colocan la iniciativa del proceso que Jesús experimentaría al entregar su vida, como Él mismo lo había afirmado:
Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar. Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre. Juan 10:17-18
REFLEXIÓN
Estando en la cruz, Jesucristo aparentemente ya no tenía más que dar, pero desde ahí, demostró que hasta el final nos pudo dar amor con su voz, con Su Palabra.
Ninguna de estas palabras en la cruz se expresó con amargura o con queja, cada una de ellas es una manifestación de humildad y de amor para con nosotros, de la terrible carga del pecado, pero también del gran triunfo y victoria definitiva.
Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Romanos 5:8
Siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros, Él dio su vida voluntariamente su vida para que pudiéramos restaurar la comunión que perdimos con el Padre, ahora es nuestra decisión de entregar nuestra vida de pecado, enterrar ese viejo hombre y aceptar con gratitud la nueva vida que Dios nos ofrece.
Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante. Efesios 5:2
Dios nos está llamando al arrepentimiento, nos está danto la oportunidad para hacerlo, nos está danto aún tiempo, no lo menosprecie y decídase a rendir su corazón a Él, a aceptarle como su único y suficiente Salvador y caminar una nueva vida en Él.
ORACIÓN
Señor, perdóname porque te he ofendido y he vivido en pecado, me arrepiento y reconozco cuan sublime es tu gracia que me amaste tanto que diste la vida de tu Hijo Jesucristo, derramó su preciosa sangre para que yo pudiera ser llamado tu hijo. Gracias Padre por tan precioso regalo que no merecía.
Amén.
Citas bíblicas tomadas de la Reina-Valera © 1960 Sociedades Bíblicas en América Latina
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